Pie diabético en Terrassa

Las personas con diabetes pueden presentar con el tiempo alteraciones en la sensibilidad, la circulación y la piel de los pies, aumentando el riesgo de sufrir heridas, infecciones u otras complicaciones.

Por este motivo, el cuidado y la revisión periódica de los pies adquieren una especial importancia en las personas con diabetes, incluso cuando no existen molestias.

En Centre Mèdic Sant Martí realizamos una valoración podológica personalizada para conocer el estado de los pies, detectar posibles factores de riesgo y establecer los cuidados más adecuados para cada paciente.

¿Qué valoramos en la revisión del pie diabético?

Durante la consulta, el podólogo realiza una exploración del pie que puede incluir:

  • Valoración del estado de la piel y las uñas.
  • Exploración de la sensibilidad del pie.
  • Valoración de la circulación periférica.
  • Detección de callosidades, rozaduras, heridas o lesiones.
  • Valoración de posibles deformidades de los pies y los dedos.
  • Identificación de zonas de presión o sobrecarga que puedan requerir especial atención.

Estas revisiones permiten identificar posibles alteraciones de manera precoz y establecer medidas para proteger el pie y reducir el riesgo de complicaciones.

Cuidado podológico del paciente con diabetes

El cuidado de la piel y las uñas debe realizarse con especial precaución en las personas con diabetes. Dependiendo de las necesidades de cada paciente, podemos realizar:

  • Quiropodia: eliminación de callos y durezas y cuidado de la piel.
  • Corte y fresado de las uñas cuando sea necesario.
  • Ortesis de silicona a medida para proteger determinadas zonas de roce o presión provocadas por deformidades de los dedos.
  • Valoración de soportes plantares personalizados cuando existan zonas de sobrecarga o alteraciones biomecánicas.
  • Seguimiento y valoración de lesiones o heridas, determinando la actuación más adecuada y la necesidad de derivación cuando corresponda.

La prevención es fundamental

En las personas con diabetes, algunas lesiones pueden pasar inicialmente desapercibidas, especialmente cuando existe una disminución de la sensibilidad.

Por ello, además de las revisiones podológicas, es importante observar los pies regularmente, mantener una correcta higiene e hidratación y utilizar un calzado adecuado.

La frecuencia de las revisiones dependerá del estado de los pies y del nivel de riesgo de cada paciente. Tras la valoración, el podólogo podrá recomendar el seguimiento más adecuado.

Preguntas frecuentes

La diabetes puede afectar con el tiempo a la sensibilidad y la circulación de los pies. Esto puede hacer que pequeñas heridas, rozaduras o zonas de presión pasen desapercibidas y tengan mayor dificultad para cicatrizar. Por ello, la prevención y las revisiones periódicas son especialmente importantes.

La frecuencia de las revisiones depende del estado de los pies y del nivel de riesgo de cada paciente. Tras realizar una valoración, el podólogo puede recomendar la periodicidad más adecuada para cada caso.

Es importante prestar atención a la aparición de heridas, ampollas, grietas, cambios de coloración, inflamación, zonas enrojecidas, secreciones o cambios en la sensibilidad. Ante cualquier lesión o cambio que genere dudas, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

En una persona con diabetes, una herida en el pie no debe ignorarse ni manipularse por cuenta propia. Es recomendable que sea valorada por un profesional sanitario para determinar su importancia y establecer los cuidados o el tratamiento necesarios.

El cuidado debe realizarse con especial precaución para evitar cortes o heridas. No se recomienda cortar callos o durezas ni utilizar productos callicidas por cuenta propia. Si existen dificultades para cortar las uñas, alteraciones en la sensibilidad o problemas circulatorios, es especialmente recomendable acudir al podólogo.

El calzado debe ser cómodo, de la talla adecuada y evitar puntos de presión o rozaduras. También es recomendable revisar el interior antes de ponérselo para comprobar que no haya objetos, costuras u otros elementos que puedan lesionar la piel.

Sí, las revisiones preventivas pueden ser importantes aunque no exista dolor. Cuando hay una disminución de la sensibilidad, algunas lesiones pueden aparecer sin provocar molestias evidentes. Una valoración periódica permite detectar posibles factores de riesgo y actuar de forma precoz.

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